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SOMOS HONESTOS (¿ES NOTA?) (Junio de 2009)
Cuando hacer lo que corresponde se cuenta de tal manera que lo bueno parece malo.

Un empleado de una estación de servicio encuentra cien mil pesos y lo devuelve. Un remisero encuentra un bolso con veinte mil dólares, ubica a su dueño y lo devuelve. Una chica encuentra un fajo de nueve mil pesos en el kiosco, le avisa a la encargada del lugar, se lo entrega y regresa contenta a su casa. Enseguida, ante todas estas historias, los periodistas resaltamos en letras de molde el gesto de honestidad y lo elevamos a categoría de ejemplo.
¿Por qué es noticia la honestidad?
Cuando destacamos que una persona devuelve lo que no es suyo, presuponemos que no es usual que eso ocurra. En buen castellano: todos se roban todo, pero esta persona no. Así, el pretendido elogio a la honestidad de uno esconde la presunción de la deshonestidad del resto.
Devolver lo que no es de uno es lo que corresponde. ¿Quién lo dice? Las respuestas son varias: lo dice mi papá, lo dice mi religión, lo dice el código penal, lo dice las pautas de convivencia de una sociedad.
Se supone que una noticia revela un acto que sobresale por sus características.
Propongo, entonces, no hacerle una nota al empleado de una estación de servicio, ni al remisero, ni a la chica. Hagamos nota de la persona que perdió un maletín y no encuentra, advirtamos que es imposible que ese maletín haya desaparecido por si mismo, y alertemos que, entonces, alguien tiene en su casa dinero ajeno, y ese alguien tiene familia y amigos, y todos, enterados de esa súbita fortuna, son cómplices de un robo.
Si dejamos constancia que ser honesto es una actitud desacostumbrada estaremos diciendo una mentira. A diario, miles y millones de honestos defienden sus valores lejos de las cámaras de televisión. Si hacer lo que corresponde es noticia, entonces corramos a hacerle una nota al papá que se despierta por la noche a tapar a su hijita, a la mamá que después de trabajar diez horas pisa las papas para el puré de la cena de toda su familia, al joven que cede el asiento a la embarazada en el colectivo.
Concientes del carácter formador (o deformador) de nuestra actividad, los periodistas debemos trasmitir valores, sí, pero no perdiendo de vista que a veces, la defensa de algunas conductas hacen, a largo plazo, más mal que bien.