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SUBTE: CAUTIVOS Y SALVAJES (Mayo de 2012)
Pensando así, todos los trabajadores estamos bajo tierra.

Un paro en el subte de 36 horas dispara en la mayoría de los medios (y rebota en muchísimas personas) que “la gente” es rehén de una medida “salvaje”. Postergo, adrede, la discusión sobre el derecho a huelga, la protección que da la Constitución Nacional al reclamo de los trabajadores e, incluso, el asunto de la competencia nacional, porteña o mixta en el asunto.

Refiero al reflejo en los medios: un paro es salvaje, tiene a la gente de rehén.

Hace cuatro años, exactamente un 27 de marzo de 2008, esto decía el diario Clarín sobre otro paro (considerado por algunos, en verdad, un lockout patronal), en este caso del sector agropecuario: “Se complicó el abastecimiento de carnes, lácteos, frutas y verduras. Por el conflicto con el campo, ayer se profundizo la escasez de alimentos en casi todas las provincias. Detectan subas de hasta el 30% en algunos productos. Además, comienza a faltar nafta en el interior.

Cuatro días después, el diario La Nación publicaba: “Después de dieciocho días de paro, el desabastecimiento de carne en Buenos Aires es total. El fin de semana que pasó los grandes supermercados, las carnicerías y los autoservicios chinos liquidaron los contados cortes de carne que les quedaban, con lo que el rito del asado del domingo quedó postergado, por lo menos hasta la semana próxima”.

El 6 de junio de 2008, Clarín publica: “Sancor dice que tiran más de 300 mil litros de leche todos los días por el paro de los transportistas. El vocero de Sancor, Sergio Montiel, aseguró hoy que "se vienen desechando entre 300 y 400 mil litros diarios de leche sin procesar" a causa del paro de los transportistas, y que la situación del mercado de la leche "empeora a gran velocidad".

¿Qué vuelve a un conflicto sindical salvaje o no? ¿Es salvaje obligar a tomarse dos colectivos durante un día y medio pero no es salvaje dejar sin leche y carne a la población? ¿No es más honesto tratar a todos los conflictos de salvajes o a ninguno, en lugar de, se insiste, descalificar a algunos y apaciguar (y hasta fomentar)a otros?

Sostengo que el rótulo, el adjetivo, provendrá del interés del emisor de la noticia. Lo que no estaría mal, si por lo menos fueran transparentes y dijeran qué persiguen y a quién representan cuando en nombre de la libertad cuentan la historia con perversa intención.