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COBERTURAS PARA PEGARSE UN TIRO (Julio de 2012)
El "suicidio" como tratamiento mediático

Lo que los (malos) medios esperaban, sucedió. Al , se presume, doble suicidio de dos chicas en Salta, el 16 de julio, le siguió el aparente suicidio de una chica en Moreno, el 23 de julio.

La continuidad en la secuencia mortal permite a los (malos) periodistas regodearse de lo que siempre suponen: que un hecho, cualquiera sea -el vuelco de un micro doble piso, el ataque de “pirañitas”, la golpiza a jubilados en ocasión de robo, los intoxicados con la “jarra loca”- forma parte de una cadena de episodios habituales.

Si un pibe se emborracha en Misiones, el archivo acompañara la “secuencia histórica” de la noticia con otro caso en Río Negro, dos años atrás, otro en Catamarca, hace cinco años, otro en Goya, sin fecha. Listo. Si pasó cuatro veces en cinco años, pasa todos los días y, como pasa todos los días, hay que estar “alerta” (expresión mediática favorita).

Esta práctica informativa confronta con (escasas, minoritarias) pautas de ética o, sencillamente, meros valores de humanidad. En el caso de los suicidios, el marco que orienta la conducta profesional está claramente determinado. Lo establece la Organización Mundial de la Salud (OMS) en un documento redactado en el año 2000, bajo el título “PREVENCIÓN DEL SUICIDIO, UN INSTRUMENTO PARA PROFESIONALES DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN”.

Las consideraciones del texto son más que elocuentes. Refiere a que “en términos generales, existe evidencia suficiente para sugerir que algunas formas de cubrimiento periodístico y televisivo real del suicidio están asociadas con un exceso en suicidios estadísticamente significativo; el impacto parece ser mayor entre la gente joven… Una cobertura repetitiva y continua del suicidio tiende a inducir a y promover pensamientos suicidas, particularmente entre los adolescentes y los adultos jóvenes”.

La OMS recomienda claramente lo que no hay que hacer en estos casos: “El cubrimiento sensacionalista de suicidios deberá evitarse de manera diligente… Este cubrimiento deberá minimizarse hasta donde sea posible… Deberá hacerse el mayor esfuerzo por evitar exageraciones. Las fotografías de la víctima, del método empleado y de la escena del suicidio deben evitarse. Los titulares en primera página nunca son la ubicación ideal para informar sobre un suicidio…. No deberá informarse acerca del suicidio como algo inexplicable o simplista. El suicidio nunca es el resultado de un solo factor o hecho”.

En el caso de Salta, se publicó el asunto en la primera plana del diario de mayor circulación y la gran mayoría de los informativos de TV ubicaron al tema entre sus principales títulos durante varios días. Las fotos de las víctimas se exhibieron hasta el hartazgo, se fisgoneó en cartas y mensajes en Facebook, se “analizó” tamaño y resistencia de las cuerdas y dimensiones del árbol y se retrató hasta el más mínimo detalle la escena de las muertes, se persiguió a familiares directos, novios, allegados y simples curiosos.

El caso de Moreno parece recorrer la misma mala praxis, con el agregado del supuesto motivo de la decisión: “Se mató por amor” (sic). Es llamativo que ni siquiera la condición de menores de las víctimas detenga el proceder inescrupuloso de algunos que, persistiendo en el dolo profesional y humano, ejercen su tarea con una soga al cuello. La propia.