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LA LIBERTAD, UN EJERCICIO DIARIO (Octubre de 2012)

El sol del 7D viene asomando.

Pronosticadores, agoreros, apostadores de catástrofes, sembradores de sombras, difusores del miedo, a todos digo: elaboren sus hipótesis, no compito en ese espacio.

La Ley de Medios reclama un abordaje que, por el momento, pocos transitan: los niveles de calidad profesional.

Suponiendo que, como en cualquier democracia que se precie, la ley está para ser cumplida, deberían generarse un sinfín de puestos de trabajo.

El futuro, con el antecedente presente, no es muy alentador.

Una editorial acaba de despedir a 21 trabajadores. Entre otros argumentos, se desprendió de fotógrafos y editores porque el mundo moderno, a través de las redes sociales, abarata la toma de imágenes. En buen castellano, para qué pagarle a un fotógrafo si un amigo de un primo de una vecina va a mandar por celular el retrato de un choque.

Un diario prohíbe la vida sindical en su redacción: desconoce el artículo 14 de la Constitución Nacional. Ese mismo diario forma parte de ADEPA, la Cámara que reúne a los representantes del sector de prensa gráfica. ADEPA, después de una década de no sentarse a la mesa con los sindicatos, termina acordando una paritaria. Todos los diarios cumplen y pagan el aumento resuelto por consenso. Todos los diarios, menos uno.

Un canal de televisión despide a un trabajador cuando pretendía participar de una elección de delegados. El canal desconoce cinco fallos judiciales que obligan a reincorporar al trabajador. Cuatro años después (cuatro años en que el trabajador y su familia no cobró su salario), el diario acata el fallo y reincorpora al despedido. Pero le retiene tareas, lo aisla, le impone una jornada de 6 horas (recortándole su sueldo) y lo vigila permanentemente con personal de seguridad privada.

Un grupo editorial no realiza aportes patronales que marca la ley. Paga los sueldos, sí, pero no deposita las retenciones. Cuando el trabajador quiera jubilarse, notará con sorpresa un agujero negro en su historia previsional.

El Convenio Colectivo de Prensa está vigente y tiene fuerza de ley.

Burlando esta ley, burlando cualquier ley, toda defensa de la libertad de prensa es de una hipocresía criminal. Ojalá el 7D establezca los cimientos para tener empleos dignos.

Ojalá, el 6D, el 8D y todos los días por venir, los periodistas podamos recuperar la conciencia social para defender nuestros derechos, los derechos laborales de todos, hermanados en el trabajador. Y entonces sí, cantar con Atahualpa: Yo tengo tantos hermanos, que no los puedo contar, y una hermana muy hermosa que se llama Libertad.